La leyenda del hada y el mago.



Como todas las noches de luna llena el mago salía de su castillo para contemplar aquella magnifica esencia de luz que florecía en los cielos. Era su única compañía para esas largas noches sin sueño. Y contemplarla ayudaba a su triste alma a calmarse con las pasiones que en él se producían.
Aquella noche salió algo más temprano de lo normal, aun no oscurecía completamente. Mientras caminaba por aquel laberíntico bosque recordando los años que tuvieron que pasar para ya no perderse en el. Desde niño había vivido en aquellos lugares con la compañía de su maestro, y ahora solo después de que se marchara.
En el mundo donde él vivía existían muchas criaturas extrañas que podrían ser solo luces o sombras, pero ese bosque no albergaba ninguna de ningún tipo. Por eso su gran asombro cuando vio pasar aquella luminosa sombra rápidamente frente a él. Por primera vez en su vida corrió solo por instinto para ir tras ella. Cuando ya no daba más de cansancio descubrió que donde se encontraba era un lugar nuevo, algo de ese bosque aun no había sido descubierto por esos ojos. Entonces pudo divisar la luz cerca de él. Al acercarse se vio frente a un lago en donde podía ver claramente el reflejo de la luna saliendo ya de su tallo nocturno para iluminar todo a su paso. Pero un poco más allá había algo que no necesitaba de su luz porque irradiaba su propia vida dejando a la luna como una vieja flor en el estanque. Se acercó sigilosamente para ver mejor y al darse cuenta de lo que sus ojos veían tuvo que detenerse para poder aclarar su mente.
El joven mago había vivido toda su vida en aquel bosque y castillo, solo su maestro había sido una figura para él, todo lo demás era desconocido. Y a pesar que era la primera mujer que veía en su vida, no necesitaba ver más para saber que era la más bella que podría algún día llegar a ver. Su largo cabello anaranjado brillaba intensamente hasta sus rodillas, su piel blanca y pura no podría compararse ni con la más pura nieve. Su perfecto cuerpo con sus delicadas curvas despertaban en él una pasión que nunca antes había sentido. Unas caderas que solo deseaba poseer y saborear al igual que toda su piel. Todo aquello cubierto por un fino velo transparente. No había duda, lo que sus ojos no podían dejar de mirar era una de las bellezas mas grande de ese mundo. Era una tierna hada, joven ya que sus alas no eran visibles a sus ojos. 
Deseaba verla más. Tenia que ver su rostro así que se acerco tranquilamente a ella, sin miedo y con paso firme casi hipnótico sin soltar la vista de en ningún momento. 
Cuando ella se dio cuenta de su presencia no escapo, solo corrió la vista de él. Pero ya estaba frente suyo contemplándola así que con un lento movimiento dejó que él la viera juntando sus ojos y dejando que la luna los fundiera en una solo mirada.
Nada de lo que su mente pudo llegar a imaginar mientras se acercaba a ella. Nada se podía comparar a lo que sus ojos ahora veían. Sus ojos grandes y verdes que momentos tomaban un color azulado, era como si estuviera contemplando el mundo, su perfecta nariz era algo que no se podría llegar a retratar de ninguna manera. Pero al mostrar una débil pero tierna sonrisa todo lo demás no era nada. Era algo que nunca podría llegar a olvidar aun pasaran mil años. Pero pudo ver en aquellos ojos que él no era el único fascinado con lo que se mostraba frente suyo. Podía sentir como los ojos de ella devoraban cada centímetro de su rostro, cada parte de su cuerpo. Y levantando lentamente las manos se dejaron tocar, sus dedos poco a poco se fueron mezclando con los suyos, una energía recorría todo su cuerpo, un cosquilleo por toda su espalda. Y por primera vez podía escuchar su corazón latir sin tener que tener sus manos en su pecho, pero no escuchaba uno solo, sino dos. El de ella latía con una intensidad que llegaba a opacar el suyo. Y en un momento de silencio que pareció eterno, donde sus miradas eran dos haces de luz nadando en el estanque junto a la luna. Se besaron, por primera vez en su vida sus labios se juntaron con los de otro ser en aquel mundo. Pero ya nada parecía importarles como si de un cuento se tratara transformaron ese instante en amor eterno. Pero en la realidad las cosas no son eternas, él sintió de golpe que su corazón se apretaba en un intenso dolor que le succionaba el alma y al caer de rodillas al piso con sus manos apretando fuertemente el pecho ella desapareció en un parpadeo quedando solo con la luz de la luna.
Al cabo de unos minutos el dolor cedió y decidió volver al castillo ya que sabía que ella no volvería. Frente a la puerta dudo de entrar en ella o no, sabia muy bien lo que le esperaba, a si que lentamente abrió la puerta para no hacer ruido, pero no serviría de nada.
- Jajajajajaja - podía escuchar las risas rebotar por todo el castillo.
- Déjame tranquilo, no tengo ganas de tus juegos ahora – dijo furioso el mago a la voz, aun sabiendo que con eso no cesaría.
- No te preocupes seré comprensivo con el nuevo enamorado que tenemos en casa. Eres todo con casanova cierto, aunque dudo mucho que sepas lo que eso significa – decía irónicamente la voz.
- ¿No puedes dejarme tranquilo ni siquiera cuando estoy solo en el bosque acaso?
- que estupideces dices, si sabes que puedo ver todo lo que haces donde sea que estés, mas que mal soy parte tuya. Que solo me pueda manifestar en algunos lugares como este castillo solo hace que las cosas sean más aburridas – 
Poca paciencia le quedaba al pobre mago hundido en los pensamientos de aquella hermosa hada, la cual sabía que sus corazones se pertenecían uno al otro. A si que solo ignoró todo mientras se dirigía a su cuarto.
- Supongo que no me vas a escuchar, solo te harás el sordo como siempre. Está bien, si es así no diré nada, mucho menos sobre tu intenso dolor en el alma al recibir un simple beso. -
En ese momento todo su ser se detuvo sus ojos se posaron en sus manos, y se dio cuenta que él lo sabia, aquella voz en su mente la cual lo atormentaba desde que su maestro desapareció. Como si fuera un hechizo de su maestro para asegurarse de que completara su total entrenamiento. Y fue cuando sintió miedo de lo que le pudiera decir. Algo que estaba dispuesto a soportar.
- Dime, ¿a que se debe el dolor en mi pecho?- dijo con voz firme frente a un gran espejo en su habitación. Entonces su cuerpo reflejado comenzó a caminar, y moverse como si estuviera pensando una respuesta que ya sabia desde antes, pero solo buscaba la forma en que decirla.
- Tu sabes lo que eres, sabes exactamente para que te trajeron a este castillo hace mucho tiempo, y por lo que as entrenado muchos años. Eres un mago oscuro. Tus armas son la oscuridad y odio de las personas, tu propia miseria y soledad. Tu corazón es débil por eso cree que se puede enamorar, pero as sido entrenado para solo sentir dolor si es que crees sentir algo parecido.- dijo el reflejo, como si todo aquello fuera demasiado divertido como para no reír.
- ¿Eso quiere decir que nunca podré estar con ella? Todo porque un estúpido mago quería un descendiente, un aprendiz. Ahora sé que me alejó de todo lo bueno que hay en este mundo solo para estar encerrado en esta maldita cueva en forma de castillo- soltó con rabia el mago, mientras caminaba de un lado a otro tratando de pensar la forma, o crear algún hechizo para invertir toda la situación.
- hay una forma de que puedas estar con ella si es eso lo que estas pensando, y yo se lo que piensas- dijo burlescamente la voz.
- ¡Dímela!
- ¿Estas seguro de ello? Toma en cuenta que es magia negra lo que puedo yo enseñarte y como sabes bien, mucho de esa magia tiene un mal precio que debe pagar el que la usa – 
- Estoy muy al tanto de todo esto, lo se por experiencia propia solo dime la forma de hacerlo. 
- Está bien. El problema esta que una parte de tu corazón aun tiene luz, aun es parte de el maldito mundo de donde te trajo el maestro. Una de las razonas por la cual nunca estuve de acuerdo con que fueran su aprendiz. Pero gracias a esa luz se puede crear un hechizo que hace que todo lo bueno del mundo, lo que se te a negado se acumule ahí sin que haya dolor de por medio. Pero nunca podrás ser un mago oscuro completo. Por lo cual yo no haría una estupidez como esta.
- Que sabes tú de hacer estupideces, no me importa, si con eso puedo verla aunque sea solo una vez mas.- dijo el mago con un halo de esperanza en su turbulenta alma.
- Esta bien, pero debes prestarme tu cuerpo, es una magia muy fuerte como para estar enseñándotela ahora. Además que tampoco necesitas saberla.
- Está bien – y la voz tomó el cuerpo del mago. Con rápidos movimientos, mezclando todo con precisión exacta sin dejar nada pasar y total concentración, creó en un pequeño frasco una poción.
- Ahí esta, al beber eso ya no debería haber ningún problema. A cierto, se me olvidaba algo mas. Solo funciona en luna llena y según mis cálculos creo que quedan menos de dos horas para que acabe. Sino tendrías que esperar encontrarla denuedo en varios días mas, jaja- y con risas grotescas de fondo el mago sin pensarlo y por segunda vez en esa noche corrió hasta que no pudo mas al estanque.
Su miedo se transformo en alegría al ver que ella se encontraba en aquel lugar. Al acercarse ella lo vio y ambos fueron al encuentro del otro juntando sus manos nuevamente. El mago dudo en hacerlo a si que decidió ver si lo del dolor aun era cierto y la besó, el segundo primer beso de su vida todo en una sola noche. Podía sentir como su cuerpo se hinchaba de alegría y emociones nunca antes conocidas. Pero al mismo tiempo el dolor volvió, y aun mas fuerte que antes. El hada asustaba casi huye pero un grito suyo pidiéndole que se quedara la detuvo de hacerlo.
Ella lo miraba tiernamente, podía sentir su dolor, pero no podía comprenderlo. Entonces el levando un frasco que sostenía en su mano y lo bebió de golpe. No sintió ningún cambio en su cuerpo. Pero debía estar seguro de que de verdad había funcionado. Así que una vez más la tomó, esta vez por la cintura acercando su cuerpo al suyo y la besó. En un momento el mundo giró para ambos. Podía sentir las luces en su boca y recorrer su cuerpo, era la tercera vez que besaba al hada esa noche y podía sentir todo su ser hundiéndose en el suyo acumulándose en su corazón. En eso momento notó que no solo era la tercera vez que la besaba sino que talvez seria la ultima.
En el momento en que sus labios se separaron ella se alejó, su brillo era opaco y sus ojos vacíos. El intentó tocarla pero ella huyó de él, solo a unos metros de distancia la podía ver moverse como si quisiera ir mas lejos pero no pudiera. En su pecho sentía un calor y una luz como si ella estuviera en él. La podía sentir, sentía su amor en el corazón, como si tuviera dos corazones. Y cayendo de rodillas, viendo fijamente su rostro en el estanque, susurró “¿que me has hecho?”.
- Lo que debí haber hecho hace tiempo. Darte una razón para que de una vez por todas botaras esa luz en tu corazón.
- ¿Pero de que estas hablando? Si siento la luz aun más fuerte dentro mió.
- Pero sabes muy bien que no solo es tu luz, sino también la de ella. Acaso no te lo demuestra ese cascaron vació que esta a la orilla del lago tratando de huir pero sin los poderes suficientes para hacerlo.
- Eso quiere decir que yo tengo todo lo suyo, yo tengo su corazón, su ser dentro mió ¿Cómo se supone que eso hará que yo me convierta en una escoria como tú?
- Muy fácil. Ella esta atada a lo poco de luz que queda en tu corazón para que ella sea liberada tú tienes que eliminar todo vestigio de que alguna vez fuiste alguien con luz y ser el mago oscuro que deberías ser. Vez, todos ganan.
- Pero si yo hago algo así, ya no quedara nada más de mí. Aunque la viera a ella ya no sentiría nada. No podría amarla. Tiene que haber alguna otra forma. – decía el mago tratando de pensar en alguna forma de revertir todo esto, pero en su mente solo existían crueles hechizos para jugar con la vida y la muerte.
- Es un hechizo muy poderoso como para eliminarlo, será mejor que hagas lo que debes hacer.-
El joven mago se quedo quieto viendo la luna desaparecer con la luz de la mañana, a punto de tomar la única solución posible dentro de su cabeza. Lo único razonable que podía hacer. En eso momento la luz de su corazón le hizo darse cuenta que ya no estaba solo en este mundo como antes, que no debía seguir solo a su mente para encontrar la respuesta y en ese momento vio una posible respuesta.
- Luz- soltó lentamente.
- ¿De que estas hablando?- preguntó la voz, temiendo de la próxima idea que podría tener.
- Claro, la respuesta es la misma luz. Yo no tengo el poder para poder eliminar este tipo de hechizos, pero si un mago blanco. Los magos de la luz.
- Estas loco, ellos te matarían tan solo verte, tú aprendiz de uno de los mas temidos magos oscuros que existen en estás tierras.
- No me importa ya no te escuchare mas, ahora solo dejare que la luz de mi alma me guié hacia donde tengo que ir-
Y con paso firme y determinación en sus ojos el joven tomó el camino que lo llevaría fuera del bosque un lugar que dejó hace muchos años atrás y que ahora volvería para tener devuelta la facilidad que se le fue negada, en un viaje que tomaría años y peligros todos los días. Pero él sabia que no importaba pues ya no estaba solo en este mundo.

PsichoBitE

El sol en tus ojos.



 El como había terminado así, él no estaba muy seguro. Un simple encuentro en la calle con una vieja amiga que no veía hace mas de 13 años, luego un café, una conversación, recordar cosas viejas y cosas mas nuevas de sus vidas. Ahora ella se encontraba en su departamento frente a él con sus labios fundidos en los suyos en un beso que esperó mucho tiempo para hacerse realidad.
Él la tomó de los hombros y la alejó. – ¿Que se supone que significa esto?- preguntó, aun sabiendo que se arrepentiría de hacerlo.
- Nada, solo me dejé llevar por el momento, pensé que podría pasar la noche aquí junto a tu compañía. – la mirada de ella estaba fija al piso, a la mesa, al techo, a los vasos de whisky que quedaron servidos en la mesa, pero nunca en los ojos de él.
Suspiró, se alejó un poco mas, la vio fijamente, era todo lo que podría desear en ese momento, un viejo amor frente a sus ojos. Acercó  gentilmente su mano para acariciarle el rostro tiernamente. Como extrañaba aquella suave piel color canela, le movió su fino cabello para dejar su rostro al descubierto, siempre le encanto aquel pelo, el que ahora llevaba más corto que cuando joven. Levantó el rostro de ella para que sus ojos se encontraran, él sucumbió en aquella mirada, en esos negros ojos que lo hicieron sentir como en un mar oscuro sin fondo alguno, muy distinto a lo que sentía antes. Sus ojos de unieron y conectaron como si chocaran dos estrellas y él de dijo: al ver tú rostro es como si la mujer que esta frente a mi fuera nada mas que la misma niña que conocí antes, pero se que no es así. En tus ojos veo los de alguien más y eso me duele, no puedo simplemente actuar por instintos y dejarme llevar. Hubo un tiempo en que te quise más que cualquier otra cosa, que estés ahora aquí solo hace que esas cosas se revuelvan en su caja en algún lugar donde las guardé. No es que te desee menos de lo que te deseaba entonces, pero ahora en este momento no puedo ver en tus ojos el sol que iluminaba un camino que siempre quise recorrer a tu lado, en ellos no hay un lugar para mí. Y tu lo sabes bien, que el día de mañana talvez solo sea un error de una noche, y no quiero transformarse en eso en tu vida. Creo que deberías ir a tu hogar y pensar mejor las cosas, solucionar tus problemas. Si el día de mañana cuando te vuelva a encontrar y pueda ver de nuevo ese camino que ilumine mi alma, solo si tú quieres, entonces puedes pasar la noche aquí y todos los días que quieras hasta que se acabe nuestro mundo. La próxima vez quiero volver a ver el sol en tus ojos.
Y con esas palabras ella entendió y se marchó. Él vio la puerta cerrarse frente suyo mientras el último aire de su aroma se desvanecía en el aire. Agarró el vaso de whisky que quedaba en la mesa, tomó un sorbo y lanzo el resto del vaso contra la pared. Esa noche durmió solo como todas, mientras la última lágrima de licor recorría su garganta.


PsichoBitE

LLuvia



Hay días en que la lluvia no es mas que las lagrimas de aquellas personas que no pueden llorar, ellas salen a las calles alzando sus miradas al cielo para sentir las lagrimas correr por sus tristes rostros e inundar sus vacías almas.

La chica del vestido azul

 
 
En ese tiempo cuando caminaba por las ciudades sin rumbo fijo simplemente viendo a la gente pasar. Un día la vi, llevaba un vestido azul que aun tengo grabado en mis ojos, era ella la chica del sol en los ojos, esa hermosura y gracia al moverse me cautivo completamente, con ella sentía que podría vivir en un mundo de sueños para siempre si estuviera a mi lado. Pero las cosas no se dan como uno quiere, tan rápido como la vi ella desapareció completamente.
Pasaron los años y me iba a casar con una chica que quería, con la cual podría estar toda mi vida pero siempre dentro de la realidad. Dos días antes de la boda la volví a ver, a la del vestido azul. Llevaba otra ropa otro peinado pero era totalmente reconocible a mis ojos. Dudé en llevar a cabo la boda, dejar todo en ese momento, pero no fue así, ella volvió a desaparecer.
Todos los años que siguieron la volvía a ver siempre con la misma gracia y belleza, aunque nunca llevara el mismo estilo yo podía reconocerla. Un día la llegué a conocer, supe su nombre y hablamos un rato, esa noche casi destruyo todo al llegar a casa, pero no lo hice.
Ahora me encuentro en una habitación de un hotel con la chica del vestido azul, en una aventura con ella, traicionando a mi mujer. No pude controlar más mis impulsos, esos que debí a ver escuchado hace mucho tiempo. Podría estar con ella ahora y para siempre pero se que no será así, al salir de esta habitación yo solo seré un muñeco mas, yo soy solo una aventura en su vida eso lo tengo muy claro, con ella nunca hubiese conseguido una vida estable, pero hubiese vivido un sueño juntos. Ahora solo tendré que conformarme con una noche de fría pasión, melancolía y frustración.
Hay mujeres en la vida que solo están hechas para ser amadas, con ellas solo puedes soñar, vivir fantasías de una noche, ser musas de tristes y bellas historias, pero aun así no debes arrepentirte de amarlas, a fin de cuenta ellas son parte de un bello sueño, y los sueños nunca son malos solo que no son eternos.
 
 
 
PsichoBitE

Eleonor

 
 
   El grito de una mujer consumiéndose en las llamas de un fuego abrasador era algo normal de ver en esos tiempo, aun así esa escena siempre atormentaba a aquel joven que miraba tristemente como el cuerpo se calcinaba en el fuego. Era la esposa de un amigo suyo, podría a ver ido a consolarlo, pero como si había sido su propio amigo quien había provocado aquella escena unos días antes gritando la palabra que hacia remecer su corazón cada vez que la escuchaba: ¡bruja!, ¡bruja!
¿Eleonor donde estarás? Era en lo único que podía pensar, si se encontraba bien o no. Salió rápidamente de aquella muchedumbre enloquecida por el espectáculo que apreciaban, se dirigió instintivamente a la colina que estaba cerca de su casa, sabia dentro de él que ella se encontraría allí. Cuando se acercaba a la colina pudo divisar el gran sauce que se alzaba en la cima y debajo de este la singular silueta de Eleonor. A él vinieron las memorias de cómo en aquel mismo lugar había descubierto el secreto que ella guardaba, un secreto que el prometió nunca revelar y que nunca haría. Estando frente a frente la tomó de las manos y la miró a los ojos – Eleonor te he estado buscando, ¿estas bien?- dijo él sin dejar de mirarla a los ojos y sosteniendo fuertemente sus manos.
- Si, se podría decir que estoy bien – dijo ella con una voz cansada y triste. 
- Tenia tanto miedo, no podía dejar de pensar en que algo malo te podría ocurrir, no quiero que te alejes de mi nunca. –
- Lo siento pero no podré cumplir con lo que me pides – dijo bajando la mirada al piso.
- ¿Por qué? ¿Qué es lo que sucede? Es por el incidente de hace poco, no debes preocuparte, yo te cuidare, juro que te protegeré siempre.- dijo con una voz que reflejaba el miedo que sentía de la sola idea de perder a Eleonor.
- Tú sabes mejor que yo que con el tiempo terminaran descubriendo quien soy en verdad, y tu también pagaras el precio por intentar protegerme, no dejaré que eso pase, hoy me marcharé, volveré a donde pertenezco.- Ella sabia que cada palabra que decía era una puñalada en el pecho de él, no quería herirlo pero sentía que era lo mejor que podía hacer.
- Entonces llévame contigo, no puedo estar lejos de ti, tu sabes lo que siento, sabes que te quiero, siempre te he querido.- Para él Eleonor era la persona mas importante que había conocido, llevaban varios años siendo amigos, siempre se había preocupado de cuidarla, mas aun después de descubrir su secreto. Ella temía que dijera algo después de aquello, pero para él hacerle daño a la persona que mas quería era algo imposible.
- Siempre he sabido lo que tu sientes por mi, y lo aprecio bastante, me has cuidado y querido como ninguna otra persona lo ha hecho, y en donde este siempre te voy seguir queriendo como lo he hecho todo este tiempo.- Sus palabras eran calidas y tranquilizadoras, pero al mismo tiempo ella sabia que no era todo lo que quería decir. Su cariño hacia él había crecido en el último tiempo, cada vez le resultaba más difícil ocultarlo, pero no quería herirlo, ahora había tomado una decisión y seguiría en pie con ella hasta el final.
- No quiero que te alejes de mi nunca, pero se que lo harás, te marcharas y me dejaras acá solo, creyendo que es lo mejor para los dos. ¿Pero como puede ser lo mejor para los dos que nuestros corazones estén separados? – Con esas palabras se acercó a ella y la besó tiernamente en la boca, ella tímidamente respondió a su encuentro, no podía negar más sus sentimientos. Lo que empezó como un tibio beso, se transformo en una gran pasión que se grabó en aquella escena bajo el sauce, en donde los únicos testigos fueron las estrellas.
- Es tiempo de que me vaya.-  dijo ella con tristeza en sus ojos.
- Te esperare, no importa cuando tiempo pase siempre te estaré esperando.- Sus palabras eran de una pasión que abrumaba el corazón de ella.
- Lo siento pero no pienso dejarte el peso de tener que esperarme para siempre, te liberare de mi amor, así tendrás una vida mejor.- y agitando sus manos rápidamente, y con unas cuentas palabras invoco un conjuro que olvidaría todo lo relacionada con ella de la cabeza del joven, su amor y sus recuerdos serian borrados para siempre de su memoria.
Ella desapareció con el viento, el joven que quedo solo llorando a los pies del sauce. No recordaba nada de ella, pero no podía dejar de llorar, dentro de su corazón había quedado grabado un momento que nunca podría olvidar, su amor nunca se extinguiría, no había magia suficiente para ello. El esperaría para siempre en aquel lugar a la mujer que amó, que aun ama, pero que no era capaz de recordar.
 
 
PsichoBitE 

Café sin azucar

  

El olor de aquel café tranquilizaba su mente, no estaba seguro de cómo había llegado a ese lugar que solía frecuentar antiguamente antes de conocerla a ella. Llevaba un par de minutos sentado sin tocar el café que le habían servido, solo observaba a su alrededor las personas conversando, otros solitarios caballeros como él leyendo sus periódicos. Pero él no leía, solo observaba. Su atención se había centrado en una bella mujer que estaba en una mesa frente a él, había pedido dos capuchinos, lo cual indicaba claramente que esperaba a alguien, una decisión arriesgada por si él no llegara nunca a ese lugar, ella simplemente quedaría abandonada con sus dos cafés. Pero a la vez mostraba la gran confianza que tenia en aquella persona al no pensar en que la dejaría allí sola. Al cabo de unos minutos llegó, su vista era la de un hombre preocupado y enamorado, algo ocurría entre los dos. Era una historia de las tantas que se encuentran en la vida, si su final era feliz o triste, solo dependía de ellos.
Los ojos del hombre simplemente divagaban por todo el lugar, no eran capaces te estar fijos, ni siquiera notó cuando se fue aquella pareja que le había llamado la atención. Cuantas horas habían pasado desde que entró a aquel café, ya no lo recordaba. Cuando le sirvieron el segundo café y el ultimo que tomaría aquel día, se quedó observándolo, podía ver su reflejo en ese negro liquido, probó un sorbo, estaba amargo pero no le importo, todo esa mañana le sabia y olía a sangre. Aun podía sentir el olor a sangre en sus manos, en el café, en el aire. No podía borrar esas imágenes de su cabeza. ¿Por qué esa mañana tenia que ir a verla?, ¿por que las cosas no salieron como él había esperado que salieran?
Se paró del asiento con el café en la mano, se dirigía a la puerta, ya había esperado lo suficiente. Al dar la espalda a su mesa la oyó, la voz que estaba esperando resonó en su cabeza: - ¿ya te vas? – dijo una delicada voz femenina. Él giró de golpe y ahí la vio sentada tan bella como siempre él la veía. No dijo nada y se sentó, sus miradas quedaron fijas en los ojos del otro por varios minutos hasta que él apago el silencio.
- ¿Que haces aquí? – preguntó con miedo en su voz.
- Pensé que era a mí a quien estabas esperando – respondió de una forma irónica – o es que te sorprende que frente a ti esté la imagen de la mujer que acabas de asesinar.
- No lo digas de esa forma, sabes que no era lo que quería hacer, tú no me dejaste mas opción simplemente me volví loco sin ti, no soportaba verte en los brazos de alguien más – dijo el hombre con lágrimas en sus ojos.
- Pensé que habíamos aclarado todo hace tiempo, pero veo que no era así, supongo que nunca pude entregarte el amor que tu me llegaste a dar.
El hombre se puso de pie lentamente y la observó, en su mente divagaban las escenas de aquella mañana donde aun podía ver el cuerpo de aquella mujer cubierto de sangre, la misma que ahora lo miraba desde aquel asiento en el café.
- Sabes, en este café fue la primera vez que te vi. En  este mismo asiento a través de la ventana pude verte entrar en el café de al frente, el mismo en el que unos días después nos conocimos. En ese momento supe que nunca mas podría estar si ti – dijo mientras agitaba lo poco que le quedaba de café – este café que tengo aquí no tiene azúcar, un café sin azúcar es solo un café, es amargo por naturaleza igual que la vida, solo que yo me acostumbre a tomarlo dulce, y tu eras eso que endulzaba mi vida. Supongo que ahora que no estas, todo simplemente será amargo, pero este es el ultimo café que tomaré – y bebió rápidamente lo que le quedaba, el café viajo por su cuerpo rápidamente, solo que no tenia azúcar, en vez de ello era cianuro lo que complementaba la bebida, el cual afecto rápidamente el sistema arrojándolo al piso. Ella se acercó a él y le susurro en la oreja: siempre de amé y aun lo hago, simplemente tu no eras el hombre con el cual quería estar el resto de mi vida.

PsichoBitE

Solo una vez

  

 Un joven viajaba en un bus como todas las semanas, y al igual que siempre el paisaje no cambiaba. Pero como todas las cosas siempre aparecen en los momentos que menos esperamos que sucedan, el joven mientras seguía la línea de la carretera vio a una bella mujer a una orilla de ella, solo basto un momento para que él quedara totalmente cautivado, a pesar que no haber alcanzado a divisar toda su belleza. Solo bastó ese momento, ese pequeño lapso de tiempo para ya no poder quitársela de su cabeza, tanto así que no supo en que momento llegó a su destino. En el mismo momento en que puso un pie en tierra supo que no la volvería a ver nunca mas, pero él no podía vivir con eso, ¿Por qué no actuó de otra forma?, ¿Por qué no se bajó en ese mismo momento?, se preguntaba intranquilamente, sugestionándose mil y un mundos distintos de haber hecho algo al respecto en el mismo momento que la vio.
– Yo podría hacer algo al respecto-  dijo una pequeña voz. Él bajó la mirada para ver aquel pequeño niño que le hablaba.
- De que estas hablando pequeño- le dijo.
- Primero no me llames pequeño, y segundo yo puedo hacer que vuelvas a revivir ese momento, para que tengas ese encuentro en el que sueñas- el pequeño niño lo miraba con unos ojos que eran capaces de absorber el mismo universo.
- La verdad no entiendo muy bien que es lo que pretendes, pero si es por volver a repetir ese momento me arriesgo a cualquier cosa- dijo el joven sin vacilar.
- Esta bien, yo puedo hacer que vivas tu vida de nuevo, y antes del encuentro recordaras lo que tienes que hacer, pero a cambia, después de ese día tu alma y tu ser serán míos para siempre- dijo el niño.
- Bueno, solo un día necesito nada más.-
- Es un trato entonces-  le extendió la mano.
- Si, es un trato.-
En el mismo momento del contacto de ambos manos el joven volvió al comienzo de su vida, la cual se repitió tal cual sin ningún cambio alguno, no porque no se pudiera cambiar, sino porque él instintivamente repetía todo para que ese día llegara tal cual como él lo había vivido. Así pasaron los años hasta que el día llegó, unas horas antes de subir al bus recordó todo lo que había pasado, entonces impacientemente se subió al bus atento al momento en que se bajaría de el. Así mientras sus ojos recorrían la carretera mientras se acercaba cada vez más el lugar donde la vio, unos metros antes se bajó. Caminó y caminó, ya había pasado el lugar donde ella debería estar pero aun no la podía encontrar. Caminó hasta llegar a un lugar en el cual se dio cuenta que ya no podía seguir, no porque le faltaran fuerzas, sino que ya se había dado cuenta que ella no iba aparecer, y mirando al cielo se preguntó ¿Por qué?
- Porque las cosas solo se pueden vivir una vez- dijo una pequeña voz conocida.
- ¡tu!, Me engañaste- gritó furioso el joven.
- Te equivocas, el único que se a engañado todo este tiempo has sido tu mismo, no te das cuenta que en la vida las oportunidades son únicas, no puedes esperar que algo que no hiciste antes lo puedas hacer si es que se repiten las cosas. Debes aprender hacer las cosas en el mismo momento en que se te presentan, no dudar nunca- sus palabras resonaban en la cabeza del ahora confundido joven.
Aprovecha el ultimo día que te queda, has vivido una vida dos veces esperando por algo que no fuiste capas de reconocer la primera vez que se te presentó, para otra vez tendrás que actuar sin pensar, pero para ti no hay otra oportunidad.


“El ver tus ojos es como estar en un sueño eterno del cual nunca podría despertar, por suerte existen los besos que te devuelven a la realidad.”


PsichoBitE

La isla sin pecados. (primera parte)

 
 
Oculta en el extenso territorio que son los océanos, donde se esconden miles de secretos, algunos que jamás verán la luz otros que ya son una leyenda. En ese manto azul se oculta una pequeña isla en donde vive una organizada tribu de hombres, los cuales no superan las doscientas personas. Esta tribu a logrado construir una perfecta armonía con la naturaleza y su propia existencia, su orden y organización es algo casi imposible de igualar.
Pero hay que mencionar que esta sociedad tiene algo en particular, solo está compuesta de hombres de sexo masculino. A pesar de que ellos saben de la existencia de otros sexos debido a lo que han visto de los propios animales, se creen superiores ya que no necesitan de nadie más que ellos mismo. Por lo menos eso es lo que les han inculcado desde pequeños. Alguien que es como el padre de todos; el gran abuelo, el más viejo de todos los que existen ahí, guía a la tribu con el resto de los adultos que se encuentran con él. Y se encarga de hacer crecer esta magnifica sociedad.
Cada 2 años se celebra un gran rito en donde se reúnen todos los jóvenes que ya están dispuestos a convertirse en verdaderos hombres y cumplen con los requisitos necesarios para serlo. En este ritual el gran abuelo elije de entre todos los jóvenes el que considera esta mas adecuado para la gran tarea de sacrificio. Siempre se elijen unos tres o dos de ellos, a veces el numero es mayor. Aquellos que son elegidos son transportados por él hacia la zona de sacrificio, el único lugar de la isla que esta prohibido ir. Se dice que se puede encontrar una hermosa playa con arena de cristal y un agua que refleja el mismo cielo y en donde se puede ver el reflejo de las estrellas hasta en el día. Allí es donde los jóvenes dan su sangre para que puedan ser el catalizador de la creación de nuevos hombres los cuales surgen de la misma mar en forma de pequeños bebes. Los demás jóvenes que no son elegidos son transformados en hombres dispuestos a hacer que su hermosa y utópica sociedad pueda crecer cada día. Son castrados y puestos a trabajar en la labor que mejor va con las habilidades de cada uno. Ningún hombre de la isla llegada cierta edad puede evitar la castración si intenta rechazarla seria como negar sus propios principios y se le castigaría con la muerte.
Dentro de esta gran utopía se encontraba un joven con una mente que sorprendía a la misma curiosidad. Él estaba cercano a ser parte del próximo ritual de iniciación hacia la adultez y no podía dejar de preguntarse cosas sobre su vida y su propia sociedad. ¿Qué era lo que ocurría realmente en la zona de sacrificios? ¿Que ocultaba aquella playa? Él quería ver con sus propios ojos aquella playa que solo se podía imaginar en sueños creados por su propia imaginación. El gran abuelo era el único capaz de ir a ese lugar, siempre decía que estaba totalmente prohibido acercarse allí, que solo él podía ver el ritual de sacrificio. Pero Kele el cual era el nombre del joven, (dado así por una mancha que tenía en el pecho.) sabía que no iba estar tranquilo hasta poder ver él mismo con sus ojos esa playa.
A pesar de que faltaban pocos días para el ritual de iniciación en donde Kele podría ser elegido para el sacrificio y ver con sus propios ojos aquel lugar hacia donde se dirigía, no le importo, tampoco el hecho de que si era descubierto por alguien sabia que solo le esperaba la muerte. Igualmente se aproximo aquel lugar una tarde antes de anochecer. Sabia que el gran abuelo no iba a aproximarse a esas horas, siempre que iba aquel lugar lo hacia en la mañana o al medio día. Cada cierto tiempo traía de vuelta de la playa un bebe o dos, a veces eran tres, los cuales serian los nuevos miembros de la tribu. Ese día ya había visitado la playa y sabía que no volvería hacerlo hasta el otro día. Kele lo había esta vigilando un tiempo, no solo para saber los horarios en los cuales iba al lugar del sacrificio, sino que también para encontrar más fácilmente la entrada oculta hacia aquel lugar. Pero al final la entrada se transformo en el menor de los problemas, ya que era fácil de encontrar a simple vista, se encontraba adornada de dos grandes pilares de piedra cubiertos en parte con largas enredaderas. A Kele no le sorprendió la poca seguridad que presentaba el lugar, sabía perfectamente que nadie de la tribu se atrevería a ir en contra de las reglas, algo que no se aplica a su caso. Se abrió paso entre los árboles y llego a la entrada, en aquel momento vacilo, temía encontrar algo que no fuera capas de soportar, algo que podría destruir toda la sociedad si fuera descubierto. Pero su enorme curiosidad destruyo completamente cualquier temor, y con paso firme se dirigió aquel mágico lugar.
Avanzo lentamente quería grabar en su mente todo lo que viera, que nada se le fuera a escapar, pero grande fue su sorpresa al ir viendo poco a poco que el lugar de sus sueños no era nada mas que una playa como las muchas que se encontraban en la isla; la arena era la misma que en toda la isla, y en el mar solo se podía ver su propio reflejo y sol, el cual iba acercándose cada vez mas al horizonte para dar paso a la noche. Pero ahí fue cuando algo cambio completamente el animo del joven, mientras divisaba el horizonte solo basto giran un poco su cuello para apreciar una vasta zona de tierra elevándose en la mar como si flotara en ella. Kele sabia que era exactamente otra isla, algo que según el gran abuelo era imposible de existir, ya que desde pequeños se les había enseñado que ellos eran únicos en el mundo, pero ahora frente a él estaba la prueba de todo lo que buscaba. Su mente se perdió por un momento en un torbellino de preguntas; ¿Qué habrá ahí?,  ¿será ese el lugar de sacrificio?, ¿habrá otra tribu? Todas eran preguntas que normalmente se haría cualquier persona, pero entonces nacía la más importante de todas. ¿Y si voy hacia aquella isla? Como si fuera parte de su instinto de saber cada vez más, no solo se lo pregunto, sino que sabía exactamente que no iba a estar tranquilo hasta que no viera con sus propios ojos aquella isla, tenia que ir. Nadar hacia la isla no seria ningún problema para él, ni para nadie de su tribu, la distancia no era muy grande y su perfecto cuerpo decía por si mismo que podía nadar aquello y mucho mas. Era un cuerpo trabajado solo por las labores diarias de cada día, cubierto solo por un pequeño taparrabos, que simplemente se preocupaba de afirmar sus órganos sexuales, una de las partes mas importante que se tomaban en cuenta al momento de elegir a los nuevos sacrificios, después de eso solo servia para ocultar la herida de la castración. Así que sin ningún solo impedimento, se adentro a las aguas al mismo tiempo que el sol comenzaba a tocar la mar en el horizonte.


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En busca de un sueño olvidado.

 
Se encontró caminando por una extensa capa de neblina como si estuviera en el mismo cielo rodeado de grandes nubes. Su mente estaba perdida, pero movía como si ya supiera en donde se encontrara, aun sabiendo que detrás de todo ese blanco paisaje no se encontraba nada. La verdad es que no estaba seguro siquiera si es que tenía un cuerpo solidó o simplemente era su mente la que divagaba. Entonces oyó una voz. – Ven, acércate. – él buscó de donde provenía por instinto, pero estaba seguro que venia de su propia cabeza. Entonces avanzó para que el escenario en donde se encontraba cambiara súbitamente como si fuera algo normal. Ahora se encontrara en un gran pastizal con un cielo soleado, su cuerpo tenia la forma de siempre, totalmente sólida bañada con la luz del sol. Entonces vio aquella silueta en frente de él a unos pocos metros, o a lo mejor eran kilómetros, pero fuera la distancia que fuera en solo un pestañeo estaba en frente de aquella figura que lo miraba fijamente. Era el cuerpo de una bella mujer, si estaba desnuda o no era algo que no podía asegurar, tampoco sobre su color de piel, las imágenes que intentaba guardar en su mente se borraran apenas intentaba recordarlas. Solo podía sentir la suave piel de aquella joven, mas baja que él, ya que debía inclinar la mirada, para poder penetrar en esos bellos ojos, y acariciar su dulce piel con los dedos como si todos sus sentidos estuvieran envueltos en aquel toque. ¿Cuánto tiempo estuvo observando?, ¿horas? O ¿días?, lo que fuera solo duro un instante antes de poder articular una palabra.
-¿Quién eres?- preguntó
- sabes exactamente quien soy, y aun así me haces la misma pregunta siempre que nos vemos- contesto ella amablemente.
Él simplemente se embriago en su dulce voz, intentó recordar cada palabra que le había dicho, pero le era imposible, a si que debía volver a preguntar para escuchar aquella hermosa melodía.
- Siento que es la primera vez que nos vemos- dijo esperando a escuchar su voz dijera lo que dijera.
- Siempre tan olvidadizo, me vez todas las noches y aun a si no eres capaz de guardar un solo recuerdo mío. ¿Es que aun estamos tan lejos de poder encontrarnos?, sabes que te estoy esperando. ¿Me has buscado bien?-
Entonces el comprendió quien era esa silueta, era el amor de su vida, aquel que aun esta allí afuera esperando su encuentro, algo que podría no darse nunca, pero que él no iba a descansar hasta que sucediera.
- ahora ya recuerdas, cierto- dijo con esa hermosa voz que hacia estremecer todo a su alrededor.
- si, se exactamente quien eres, se que aun me esperas tanto como yo te espero a ti.-
- me agrada escuchar eso, pero lamentablemente yo es hora de partir, espero no tener que volver a aparecer así, pero hasta que no me encuentres te seguiré recordando que allí estoy, te estoy esperando, a si que ahora ve y búscame.- con esas palabras ella desapareció, todo desapareció.

Eran las siete de la mañana, como cualquier día un joven se levantaba apurado a clases, siempre con una extraña sensación en el cuerpo, solo recordaba vagos sueños bizarros de la noche, nada con mucha importancia. Hoy podía ser el día del encuentro, talvez su alma dejaría de buscar, quien sabe.
Mientras que en otra parte del mundo, a una distancia mucho mas corta o larga de lo que se podría llegar uno a imaginar se encontraba una bella dama bebiendo su café de la mañana pensando si es que ya es hora de que deje de aparecerme en sus sueños y simplemente vaya a buscarlo.


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El coleccionista de siluetas.

En este mundo hay muchos coleccionistas que se fascinan con la belleza de ciertos objetos, lo que los hace querer tener la mayor cantidad de esos objetos posibles. Entre esa gente existe un ser para el cual no existe mayor belleza que las siluetas. Sus diferentes formas y diseños ya sean vivos o estáticos es lo más bello que pueden apreciar sus ojos.
Entre sus diseños mas bellos se encuentran siluetas de hermosas mujeres, las cuales son bellas no por su apariencia sino por su forma, que son únicas y despiertan un gran interés en este ser, quien no puede estar tranquilo hasta capturar aquella imagen, que imprime en un hermoso papel y de allí lo guarda en un gran libro con miles de estas bellas formas. Se pueden encontrar las siluetas de mujeres ya sean jóvenes o viejas, hombres, animales, de algunos objetos que llamen su atención por la forma que puede tomar su sombra con la luz.
Para él la noche con sus calles iluminadas es una total fascinación, ya que puede apreciar bellas sombras moverse por todas partes. Muchos dirán que es un ser enfermo, pero no hace daño a nadie. Deberíamos sentirnos halagados si es que pertenecemos a su colección, ya que eso demuestra que nuestra forma tiene una belleza que puede cautivar a un ser que las a visto por miles de años, y como estas han ido cambiando con el tiempo. Así la próxima vez que sintamos que nos están siguiendo, hay que estar tranquilo, ya que solo están plasmando nuestra silueta para ser parte de una bella colección.


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Cuando la luna cierra los ojos

la noche, percatándose de una extraña sensación que recorría su pecho, y de a poco se expandía a todo el cuerpo. Fue en ese momento cuando divisó la silueta que se encontraba al frente de ella. Mientras se acercaba su corazón latía mas rápido, no podía asegurar si era una fantasía o realidad, pero no iba a desperdiciar esta oportunidad, sabia que aquel ser no era mortal, y que la llamaba a acercarse, por lo menos eso era lo que su mente quería creer, cerrándose a todo lo que ocurría a su alrededor.

Una vez que ambos se encontraban con la mirada fija en el rostro del otro, ella pudo apreciar a aquel hombre. Su cabello era largo y ondulado, de un negro que ocultaba hasta a la misma oscuridad dentro de él, lo llevaba tomado, aunque no evitaba que algunos mechones se escaparan y taparan su rostro, el cual era muy claro y suave con unos ojos verdes muy calidos y tranquilizadores, que hechizaban a cualquiera que los viera.

Ella quería decir aunque sea una palabra, pero era algo imposible en eso momento, ni siquiera era capaz de mover un dedo. Él lenta y tiernamente paso su mano por el rostro de la joven, la cual pudo sentir su cálida piel pasar por sus mejillas y bajar lentamente por su pecho hasta su cintura, rodeándola con el brazo, y tomando su cuerpo para poder besarla de una forma tan apasionada que ninguna de sus fantasías podría si quiera alcanzar a imaginar aquella sensación de éxtasis y locura apasionada.

Ella estaba perdida en un mundo que no podía explicar, hechizada por aquel hombre que la sostenía tiernamente. Vagando en sus fantasías de adolescente, no pudo darse cuenta que cada vez la sostenía más fuerte, hasta el punto en que comenzó a molestarle por el dolor de cómo la apretaba. Fue cuando comprendió que no podía moverse aunque quisiera, lo de antes no había sido solo su imaginación, ahora se daba cuenta de que en verdad no podía mover un solo músculo. Su fantasía se ensuciaba cada vez mas con el miedo y el terror que ahora la poseía. Miró los ojos del hombre, los cuales habían perdido toda expresividad, tenían la mirada de los perros hambrientos. Ya su destino estaba claro, se había dejado llevar por sus tontas ilusiones, evitando ver lo que realmente tenia al frente. Cuando sus músculos se relajaron y volvía su movilidad, ya era tarde, aquel ser que había perdido todo rastro de humanidad estaba devorando sus entrañas y comiéndose su vida, hasta apagarse completamente.

La escena había terminado, y los actores se habían marchado, la luna abría lentamente sus ojos iluminando una calle vacía sin un rastro de escenografía. La obra había llegado a su fin por lo menos para ella, ya que cuando la luna volviera a cerrar sus ojos, se podrá escuchar de nuevo el preludio de los pasos de una nueva victima.


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Cosas que pasan en la vida

Los días son extraños, ya que a pesar de la luz de estos, se puede ver a los humanos bajo mascaras que esconden su débil carne. Mientras que en la noche muestran su verdadera forma, sin ocultar nada.

Aquel joven al lado de su Amada, divagaba las mismas cosas una y otra vez, estaba distraído, pero seguro de su amor. Acariciando ese tierno y frió rostro, repetía una y otra vez. Querida, mira la noche, no crees que es hermosa, las estrellas brillan en tus ojos, o… tu piel, porque es tan blanca, no expresa sentimiento alguno. No me mires así…, amor, yo se que toso va estar mejor mientras estés tu a mi lado nada va a salir mal, solo sostén mi mano.

La mujer miraba perdidamente al vació, su piel había perdido color, su rostro expresaba dolor.

Él, con una expresión de dulzura acariciaba tiernamente su cabello, mientras sus lágrimas mojaban su rostro. No me mires así por favor, no tenia otra opción, no me mires con odio, no me muestres tu dolor, quiero que estés conmigo para siempre, si lo hice fue por amor, todo lo que e hecho a sido por amor, por favor no me odies, no me odies, gritaba de dolor. Ya no podía volver atrás, todo estaba hecho.

El estruendo de la puerta lo desesperaba, sabia que todo había terminado, lo alejarían de ella.

Hay cosas en la vida que no se pueden entender. Hasta que grado el amor nos motiva, hasta donde puede llegar la locura, se preguntaba el detective mientras miraba aquella escena. Aquel pobre hombre sosteniendo la cabeza de una bella mujer, el cuerpo mutilado clavado en la pared. Es acaso esto el amor de un hombre, -llévenselo- dijo con voz firme a sus hombres, los cuales tomaron al joven forcejeándolo para que soltara la cabeza de su amor, mientras lo llevaban gritaba. No me dejes, ¡no me dejes!, ¡no me dejes solo!, ¡no quiero estar solo!, ¡No me dejes! gritaba, mientras miraba la cabeza sin vida de la pobre mujer, en donde su único crimen fue haber tenido una bellaza, la cual cautivo a un hombre que no la conocía, no sabia como era ella, ni siquiera su nombre. Y ahora su vida ha terminado, sin haber conocido el verdadero amor.


“No existe el amor a primera vista, sino todos amaríamos a gente que veríamos solo una vez en la vida”.




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Fabula



En una vieja casa se encontraba sentado en la mesa aquel viejo humano. Jugaba a las cartas con la soledad, en un juego que parecía eterno y sin final. Cuando a la puerta alguien golpeó.
-¿quien es? – dijo con vos terca el humano.
Pero el sin responder solo entro. En su rostro se pudo reconocer aquella persona, era el amor quien tocaba a la puerta.
-¿que quieres?- preguntó nuevamente.
-e venido a salvarte y sacarte de esta mala compañía- dijo el amor.
- no me vengas con esas estupideces ahora, no estoy de humor para estos juegos. Además quien mas viene contigo - pregunto.
Y de a poco fueron pasando. Era la felicidad, el odio, la amargura, la vergüenza, y muchos sentimientos más.
- ¿que vienen hacer ellos acá?
- son los sentimientos que me acompañan, son cosas por las que pasaras cuando me conozcas. -
- estas loco si crees que los soportare a ellos- repuso enojado- además por qué hay mas sentimientos malos que buenos – decía sarcásticamente.
- puede ser que tengas razón, pero la felicidad y yo te llenaremos los vacíos que ellos te hagan, y por más odio que tengas, nosotros lo destruiremos-
- estas enfermo, no necesito una fiesta de emociones. Mejor ándate en este instante antes que te borre completamente.- y de la nada saco una escopeta apuntando con furia al amor.
- ¿que estas haciendo? -
- lo que debí a ver hecho la otra vez.-
- esto es un error n…- pero antes que pudiera terminar de hablar su cuerpo se evaporo en el impacto. Todos quedaron atónitos, sorprendidos con la escena. Y se fueron lentamente. El odio se quedo al final - bien hecho eso era lo que se merecía - pero él lo hecho igualmente.
Sentado en la mesa estaba la soledad que lo miraba. Pero él ya no soportaba más – ya no te necesito – le dijo. Y lo hecho igual que al resto.
Al final no hubo nada en la casa. Ninguna emoción. Solo él sentado en la mesa sin decir nada para el resto de su vida. Lo había perdido todo, pero no le importaba, él ya no sentía nada.



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Payaso coronado

Se puede ver a un joven payaso caminar por las calles nocturnas bajo una gran luna de nieve, la cual gotea al igual que sus ojos, debido al gran brillo que tienen, derrite los rostros de la gente que lo ven pasar. Como un pequeño condenado, acompañado solo de su paraguas y una pequeña corona dorada, mientras intenta buscar un lugar en tú corazón, solo un poco de calor.

Joven payaso coronado le conoce la gente, aquella triste alma que no produce sonrisas ni diversión, solo muestra lo triste que somos, lo frío de nuestras almas. ¿Quién puede darle un hogar?, ¿Quién tiene un poco de calor en su corazón?





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Sabor a un suspiro de tus labios

Bajo tu mirada de ojos cristalinos se esconde la más grande belleza, tus labios. Adicción provoca solo verlos, pasión tocarlos, amor sentirlos en mi piel, tan suaves, calidos, y a la vez tan dolorosos. Muchas almas han intentado tenerlos, pero nadie lo ha conseguido. Aquel tesoro guarda muchos secretos de luna y de sol, historias que solo se cuentan con amor, y se esconden en la pasión de perder el control. Difícil es que entregues tu alma al amor y tus labios a la pasión. Quisiera conocer el secreto que guardan, sentir el sabor a un suspiro de ellos en mi alma, en mi herido corazón, curar mi deseo y amor.


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Noche



Bajo una noche eclipsada las almas se mueven tranquilamente en busca de algo que las haga sentir vivas. Puedo ver pacientemente esa escena mientras deambulo en las calles por las cuales alguna vez camine sin sentido en busca del amor. Ahora soy otro. Te observo desde la ventana como un fantasma, sin entender por que te persigo cada noche, ¿Por qué tu presencia despierta tanto encanto? Puedo ver tu silueta, tu bello cuerpo, pero más que eso veo tú alma. Mientras te observo viejos recuerdos vienen a mi, en donde tu me podías dar el amor que buscaba, pero ahora no, ya todo cambio. Mientras te observo mi cuerpo se paraliza. Puedo sentir tu aroma, puedo oler tu sangre, que despierta mis más grandes pasiones, mis deseos, mi vida…Ya no puedo con esto, debo dejarlo, no puedo vivir así tanto tiempo. Me voy, esto es un adiós, lamento que tú no sintieras lo mismo, que me hallas olvidado, pero es lo mejor, no hay otra opción…


- vamos tu sabes que la hay.

- Déjame no te necesito, no necesito tus opiniones, ¡lárgate!

- Pero si sabes que me necesitas, soy tu ser, yo hago que tus pasiones se hagan realidad

- No, tú solo acabas con todo, destruyes todo lo que quiero, todo lo que amo.

- Pero si tú no sientes amor. Vamos, tú sabes que quieres hacerlo. Hacerte uno con ella.Tómala, róbala, poséela, tu puedes hacerlo, tu quieres hacerlo.

- No, no puedo hacer eso, no debo tomar su alma, solo seria un capricho mío, no puedo hacerle daño

- Entonces conviértela, hazla lo que eres y vive para siempre con ella. Y si no quieres, siempre tienes la otra opción. Vamos, vamos, tómala, poséela, bebe su alma, su vida

- No puedo hacerla lo que soy, no puedo tomar su vida. No se que tengo que hacer, ¡¡¡maldición!!!

- Tu lo sabes, tu lo deseas

- Púdrete, mejor me largo, mañana veré que debo hacer, ella lo decidirá, si quiere estarconmigo para siempre… eternamente…





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Luna


Que bella es la luna, pero más bella es si hace brillar tus ojos en la noche de las almas perdidas. Su luz resplandeciente deja ver tu hermoso rostro, envidia de los dioses, por haber creado algo tan bello, que cautiva al mas triste demonio que camine por las calles en donde se ilumine la luz de tus sueños. Tu cuerpo se mueve lentamente bajo el polvo lunar que refleja tu delicada silueta, que ni los más grandes escultores pudieron jamás crear, ni imaginar que existiera tanta belleza.
Luna, grandeza de los cosmos, destruyes y creas las noches mas nostálgicas de la vida, iluminas a la triste alma que busca un sentido, reflejas la belleza de la noche, la amargura, la nostalgia, el amor que nace, y el amor que muere. Nos muestras las verdades de la vida, tu encanto nos cautiva, nos transformas en los demonios de las noches, que buscan una luz que pueda reflejar sus penas.
Imponente diosa de los cielos nocturnos, en ti encomiendo mi alma magullada por las heridas del día, toma mis penas, mis amarguras, y muéstrame el reflejo de tu belleza para poder descansar tranquilo bajo tu luz, que es tan fría como mi corazón, como el de ella.



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Reflejo antes de la muerte (3ª parte)

Lan observaba tranquilamente como aquel hombre parado sin moverse esperaba. Fue en ese momento cuando de la cascada se alzo una enorme criatura con la boca abierta mostrando sus enormes dientes. Aquella criatura poseía dos bigotes en los cuales tenia los ojos, y una gran cuerpo de pez con aletas en forma de alas. La criatura se tragó al joven, el cual no alcanzó a darse cuenta de nada.
Todo estaba oscuro, no sabía donde se encontraba. El piso estaba mojado y viscoso, sentía un extraño olor.
Comenzó a caminar sin saber hacia donde se dirigía. Aquella oscuridad lo aterraba. Fue cuando la luz encontró sus ojos, la cual provenía de un pequeño agujero a lo lejos. Se acerco lo más rápido que pudo. Una vez que se encontraba frente a él, comenzó a crecer, se hizo cada vez más grande hasta convertirse en una entrada. Sus ojos no lo podían creer al ver la enorme sala que aparecía frente a ellos. En ella había con un pasillo que daba a un altar, todo rodeado por un líquido verde, las paredes estaban cubiertas completamente de huesos. Comenzó a caminar lentamente hacia el altar. Podía ver una gran silla y a una persona sentada en ella, atrás dos grandes estatuas de criaturas que parecían el mismo demonio.
Una vez que estuvo mas cerca, vio a aquella persona. Era un viejo con venda en los ojos llevaba solo una túnica negra, y su pelo caía por su espalda como una gran cola blanca hasta sus pies, tenia los pies flexionados y las manos en las rodillas, como si estuviera meditando.
No se atrevía a decir ninguna palabra. Estaba esperando que el viejo hablara primero y así fue.
- ¿que haces aquí?
- Bueno yo quiero que me diga... – el hombre estaba inseguro – lo que quiero es que me diga como…
- Calla, tú, criatura no mereces nada más que la muerte.
En ese momento de la mano del viejo salió una extraña criatura con forma de serpiente la cual iba directo hacia la cara del joven, pero se detuvo a unos centímetros de su cara. El hombre no alcanzo a ver nada, la criatura apareció repentinamente frente sus ojos. El ser tenia cuerpo de serpiente y unos pequeños dientes que cubrían toda su boca. Estaba ahí quieta frente al hombre, cuando de su boca apareció un gran ojo que comenzó a examinarlo desde todos lados.
Estaba realmente incomodo mientras el ser lo observaba. Pero más le llamaba la atención lo que el viejo decía.
- Con que eres tú – decía el viejo mientras la serpiente volvía a su mano y desaparecía.
- ¿Que quieres decir con eso? – le preguntaba el hombre.
- Con que ya no recuerdas nada, es lo que esperaba de todos modos. Aunque nunca pensé que volverías, creí que ya nos habías abandonado.
- No me interesa saber de que estas hablando, solo quiero que me digas como salir de este lugar.
- Con que quieres salir, y ¿exactamente para que quieres salir de este lugar?
- Solo quiero volver a mi vida, estar tranquilo con mi esposa y mi hija.
- Jajajaja… - reía el viejo de forma irónica.
- Que te es tan gracioso, ¡maldición!
- Que acaso eres un estúpido, no creo que hallas estado mucho tiempo acá como para empezar a imaginar cosas.
- De que estas hablando yo no e imaginado nada.
- Estás seguro de aquello, acaso me das a decir que tu vida existe. Vamos si ni siquiera recuerdas como te llamas, o si. Porqué no me dices tu nombre, si es que puedes.
El hombre esta aterrado no podía creer lo que escuchaba, pero su verdadero miedo nacía del hecho que no sabía como se llamaba, no sabía su nombre, ni el de su esposa, tampoco el de su hija. Se dio cuenta que realmente no recordaba nada de su vida.
La noticia lo destruyo, cayó al suelo sin poder soportar más. Quien era realmente, se preguntaba, y que hacia en ese maldito lugar.
- Tranquilo, ya entenderás todo a su tiempo.
- Como quieres que este tranquilo, ni siquiera se mi nombre.
- Vamos, no es tan importante, ya lo recordaras. Ahora hay algo más que tú debes hacer. Volver a tu mundo.
- ¿Cómo?, pero si eso e querido desde que llegué aquí. Aunque ya no se si realmente me importe o no irme de este lugar.
- No seas estúpido, no te sentirás mal por lo que acabas de saber, como puedes estar tan seguro, si no sabes como es tu vida. ¿Cómo sabes si realmente no hay alguien esperándote?
- Si, tal vez tienes razón – respondía sin ninguna motivación.
- Es hora de que me escuches y quites esa cara. Esto es serio, y tú eres la única persona que puede hacer esto.
- Pero de que hablas, ¿Qué tengo que hacer?
- Solo calla y escucha. Lo mejor para ti es saber lo menos posible sobre tu pasado en este lugar, eso solo te traería problemas, y además, de a poco te iras acordando. Tú solo debes preocuparte de volver a tu mundo, lo cual tampoco es fácil. No es mucho lo que te puedo ayudar, pero te diré lo que tienes que hacer. Cuando salgas de aquí veras la gran estrella roja, debes seguir ese camino hasta el puerto, ahí debes conseguir que te lleven hasta el planeta azul, en donde debes hallar la puerta de Myra, que se encuentra en la montaña del colmillo negro. No será fácil llegar ahí, pero es la única forma que tienes de salir de este mundo.
- Pero, esas indicaciones son muy pocas, como se supone que sabré como llegar a cada parte.
- No te preocupes, no estarás solo, te ayudaran, y de a poco sabrás que es lo que tienes que hacer.
- Y porqué no me dices que es lo tengo que hacer ahora. – gritaba enojado.
- No te enojes conmigo, yo no inventé esto, fuiste tú. Solo procura cumplir con lo que prometiste
- No entiendo, ¿que debo hacer? – decía afligido el hombre
- Ya comprenderás todo, ahora debes irte.

Y antes de que pudiera decir algo un agujero se abrió a sus pies, tragándoselo.
Caía por un túnel rápidamente sin ver la salida. Cuando de un golpe se vio volando por los aires. Debajo de él se encontraba la criatura que se lo había tragado. Desde aquella altura podía ver todo. Pero un terror lo dominó cuando vio que se dirigía directo hacia unas rocas en la cima de la cascada.




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Reflejo antes de la muerte (2ª parte)

Caminaba rápidamente, sin correr, viendo el reflejo de su vida en la nieve. Le era difícil aguantar no abrazar a su hija, o besar a su mujer. Pero eran simples fantasmas de sus sentimientos; un juego de mente que daña el corazón.
Cuando ya parecía que nunca saldría de aquel bosque, pudo ver la salida, y con ella una gran luz verde.
Mientras mas se acercaba, la nieve iba desapareciendo. Una vez que salio del bosque, pudo apreciar aquella hermosa obra. Era un lago enorme, no era capaz de rodearlo con la vista, a lo lejos podía divisar una gran cascada que tocaba el cielo y en la cual se bañaban las estrellas dándole un brillo que ninguna luz seria capaz de hacer. Aquel lago brillaba con un verde intenso, que alumbraba todo, pero que era calido a la vista.
¿Donde estará la luciérnaga? Se preguntaba. Buscaba, pero sus ojos no eran capaces de encontrar nada. Fue cuando ella habló. – Estoy aquí – dijo. Él se dio la vuelta y pudo apreciar aquella criatura. Era del tamaño de su mano, con un cuerpo de una joven dama y con cuatro alas que irradiaban una luz embriagadora.
- ¿Tú eres la luciérnaga?, pareces un hada.
- Que acaso tengo las alas de un hada, no me compares con esas hipócritas. Acaso no quieres ir a ver a Lan, será mejor que te comportes o morirás, espera, ja, ya te estas muriendo. – decía la luciérnaga con una risa juguetona.
- ¡Cállate!, si, quiero ir a ver a Lan, tienes que llevarme donde él por favor.
- Ya, ya, no llores, das vergüenza, si te voy a llevar a él. Tienes que seguirme, no digas nada, solo camina detrás mió – aquella pequeña criatura comenzó a volar sobre el lago, en dirección a la cascada.
- ¡como!, quieres que valla nadando, como se supone que voy a llegar…
- Hay…, vamos, te dije, que me siguieras, confía, solo camina.

El hombre comenzó a caminar, no le había simpatizado mucho, aquella luciérnaga se comportaba como una niña malcriada. Cuando estaba por llegar a la orilla, se detuvo, lentamente levantó el pie y lo fue bajando hacia el agua con la intención de atravesar la superficie. Pero antes de que pudiera tocar el agua se detuvo, pudo apreciar que era capaz de caminar sobre ella. Y comenzó a seguir a la luciérnaga sin bajar la mirada.
Todo iba bien, ya estaba cerca de la cascada. La luciérnaga apagó la luz de sus alas.
- ¿Que sucede? – dijo él, al ver que la luciérnaga lo detenía.
- Tranquilo, no te muevas o nos verá.
- ¿Quién nos va a ver?
- Hobbe
- ¿Quién es Hobbe?
- Es una criatura que vive en este lago, come todo lo que encuentra, así que será mejor que no nos vea.

Se quedó quieto, no entendía aquella situación. Entonces lo vio, una enorme sombra apagó la luz que había en sus pies. No era capaz de medir sus dimensiones. Una vez que desapareció reanudaron el paso.
Cuando la cascada se hacia cada vez mas grande, pudo ver hacia donde se dirigían. Era una pequeña isla cerca de esta. Una vez que llegaron ahí la luciérnaga se despidió y desapareció.
La isla era pequeña, y no había nadie en ella. Comenzó a recorrerla con la mirada a ver si encontraba a Lan.
- ¿Que haces aquí? – dijo una voz a sus espaldas.
- Busco a Lan – respondió, pero sorpresa fue cuando al ver aquella criatura se encontró con un gran lobo plateado, con el pecho blando; desde la cabeza hasta la cola lo recorría una gran franja dorada, la cual brilla junto con sus ojos, los cuales parecían dos zafiros.
- Ja, acaso después de todo lo que has visto, yo te sorprendo, que estúpidos son los humanos. – pero no era sorpresa, sino la majestuosidad de aquella criatura la que lo embriagaba.
- Bueno, que deseas – dijo el lobo.
- Eh, eh, eh…- balbuceaba el hombre.
- Espera, ya lo se, me buscas porque te dijeron que yo soy capaz de sacarte de aquí.
- Si, eso es, por favor ayúdame a salir de este lugar.
- Bueno, lo haría encantado, pero la verdad es que no tengo la menor idea de cómo salir de aquí.
- ¡Pero como!, me dijeron que tú sabias, ¿ahora que voy hacer?, ¿Cómo voy a salir de aquí?
- Tranquilo, no todo esta perdido, yo se porque te mandaron hasta aquí. Yo te puedo decir como llegar a la persona que si sabe como salir de aquí, él lo sabe todo, y es capaz de decírtelo.
- Por favor dime donde esta aquella persona.
- Espera, no puedes simplemente llegar ahí, debes tener cuidado, él no va a querer responder, te hará algunas preguntas que deberás contestar, y si lo haces mal, te quedaras aquí.
- ¿pero?, ¿como? ¿que me preguntara?
- No lose, solo se que te hará elegir, y si eliges mal pierdes. Por eso yo te voy ayudar a que no te equivoques, te daré un dulce del tiempo por si te equivocas.
- un dulce del tiempo, ¿que es eso?
- Es para regresar unos cuantos minutos atrás en el tiempo, así, si te equivocas lo intentas de nuevo. Ya, ahora debes irte.
- Pero todavía no me has dicho donde tengo que ir.
- Ves, aquella roca, a la orilla de la cascada.
- Si, si la veo
- Bueno, debes pararte ahí, y esperar, cuando te des cuenta estarás donde él, su nombre no me lo se, él tampoco te lo dirá, ya, ahora lárgate de aquí.
- Gracias por todo
- De nada…

El hombre guardó el dulce en el bolsillo y rápidamente se dirigió a la piedra. Estuvo ahí esperando con la vista al frente mientras escuchaba la cascada detrás de él, entonces todo se volvió negro.


Continuara...

Reflejo antes de la muerte (1ª parte)

Una noche un hombre despertó, y sorpresa fue para él al darse cuenta que no estaba en su cama, si no en la luna, desde ahí podía ver la tierra y las estrellas, no veía el sol, pero todo estaba iluminado por el suelo nevado, el cual brillaba como un espejo que refleja la luz.
Confundido comenzó a caminar hacia donde podía divisar unos árboles. El paisaje lo desconcertaba, un desierto blanco, un cielo oscuro con estrellas, y un gran planeta azul.
Cuando se acercaba a los árboles, pudo divisar una silueta que se le hacia familiar, era su hija, rápidamente corrió tras ella, ya podía sentir su tierno cuerpo cuando una voz le gritó que se detuviera, y al mirar de nuevo, su hija se desvanecía como nieve en el viento de fuego.
Lagrimas de sangre corrían por sus mejillas mientras trataba de encontrar aquella voz. Aquí le dijo. Él miro hacia donde estaba, se encontró con un hombre unido a un árbol, solo la parte de superior de su tronco se podía ver, sus piernas estaban fusionadas con el árbol.
- ¿Pero que sucede?, ¿Qué eres?, ¿Qué hago aquí? Le preguntó el hombre
- Que, no lo sabes…, estas muriéndote.
- Maldición, no me vengas con estupideces, ¿Cómo me voy a estar muriendo?
- Crees que esto es una estupidez, ja…, e visto tantos como tú que vienen y creen que todo es un sueño, se quedan esperando hasta que se dan cuenta que es cierto, pero para entonces ya es tarde.
- Que se supone que debo hacer, si estoy muriendo, ¿Cómo lo detengo?, ¿Dónde esta mi familia?
- Tranquilo…, mira, no puedes detener nada, en este momento tu familia esta contigo, pero tú no estas en tu cuerpo, la única opción que tienes es volver a tu cuerpo, y ver que es realmente lo que te esta pasando, tal vez alcances a despedirte de ellos antes de que mueras.
- ¡Maldición! Pero como se supone que voy a volver, ni siquiera se donde estoy, ni siquiera se quien eres tu.
- Ah… (suspiro) bueno te explicare todo lo que yo se. Yo soy un estúpido que fue seducido a morir, perdí en un juego y estoy acá, no todos los que van a morir tienen tanta suerte como tú, los que lo hacen de forma indebida, terminan como yo o se los comen, pero eso es otro tema. Lo que tienes que hacer es seguir el camino que hacen los árboles, por ningún motivo te acerques a ellos, aunque te llamen. También ten cuidado con la nieve, ese brillo se debe al reflejo de las emociones, es capaz de tomar tus recuerdos y proyectarlos, pero siempre te espera una desgracia después de ellos, así que no te acerques a ninguna persona que conozcas, por que realmente no existe. Bueno, al final de este camino llegaras a un lago, ahí te estará esperando la luciérnaga, ella te llevara hacia Lan, él sabe todo lo que necesitas para salir de aquí, yo no puedo decirte nada mas. Ahora debes irte, tienes poco tiempo, solo confía en ti y no le tengas miedo a nada, piensa en tu familia, pero no dejes que los sentimientos te coman. ¡Ahora ve!
- Gracias por todo…, me tengo que ir…
- ¡Vamos vete!, no te quedes ahí mirándome, yo estaré bien, vete, hay gente que te espera.

El hombre comenzó la marcha rápidamente, debía llegar al lago, solo pensaba en ellos…

continuara...